El buen teatro sigue con fuerza, “El Método Gronholm” es la prueba más reciente. Con un guión del catalán Jordi Galcerán, ganador de múltiples premios por sus libretos teatrales esta obra aborda un tema poco común, las entrevistas laborales, y lo hace desde una óptica original, fresca y divertida.
Con hora y media de duración “El Método” entretiene y da la oportunidad a sus actores de hacer amplio despliegue de su talento. Bajo la dirección de Mario Lebrón éstos logran alcanzar los niveles exactos de drama, comedia e intriga con una armonía y química perfectas.
Giamilka Román sobresale no sólo por ser la única y hermosa mujer entre este grupo de hombres, sino porque su talento está la altura del reto. Su personificación de Mercedes es exacta, creíble y orgánica. No cabe dudas que Giamilka es una de las mejores actrices de su generación.
Por su lado José Roberto Díaz lleva gran parte de la carga de la obra siendo el primero y último en escena con un papel que le queda perfecto y con el cual debe transmitir mucho. Sus gestos, inflexiones y articulaciones lo llevan a crear un personaje completo, sin desperdicios que le hace justicia al gran actor que siempre ha sido.
Unos de los personajes más cómicos de la obra es Enrique, personificado por Ernesto Báez. Su entrega al rol es entera logrando hacer reír con un trabajo acabado, bien hilado y sobretodo bien pensado. Ernesto tiene esa magia de adaptarse, de cambiar el tono de manera imperceptible, pero eficaz, ser actor dentro de actores, personaje dentro de personajes. Sencillamente excelente.
Por último Amauris Pérez, como Carlos, demuestra soltura, ligereza, más no descuido, convierte un personaje que pudo terminar siendo una caricatura de macho en una persona de carne y hueso. Pérez prueba que es muy buen actor armando a un Carlos que encaja perfectamente en la mezcla y produce empatía con el público.
Excelente, es el único adjetivo que nos queda para describir las actuaciones, guión y dirección de “El Método Gronholm”, una pena que sólo esté un mes en cártel porque producciones como esta deberían permanecer meses en el escenario (hace falta mercado y apoyo de los patrocinadores) y servir como entretenimiento para dominicanos y extranjeros. Si quieren disfrutar de teatro con calidad visiten la Sala Ravelo del Teatro Nacional para sorprenderse con “El Método Gronholm”.


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