
El elenco recibe la ovación del público.
Magia es sueño, es lo increíble hecho creíble, lo irreal hecho realidad. Magia es lo que el maestro Amaury Sánchez logró la noche del sábado con su montaje de Cenicienta.
Sánchez y Jáquez son un dúo fantástico cuyo genio creativo se nutre, se crece, estando colaborando juntos. Con Cenicienta ambos prueban que en República Dominicana no solamente existe talento, también existe calidad. Ojalá esta obra pueda ser exportada, que miles vean alrededor del mundo lo que estos dos soñadores fueron capaces de crear.
Con una obertura sin desperdicios inicia este cuento de hadas. El hada madrina entra en el escenario y desde ya sabemos estamos camino a otro mundo, un lugar lleno de sueños y magia. Cuché González del Rey como siempre es luz y color en el escenario, su presencia tiene la capacidad de adentrarte en la historia y crearte emociones. Con el Hada Catalina juega con todos los presentes, su voz te hace elevar del asiento y sus ademanes son para morirse de la risa. Y hablando de risa, tenemos que mencionar a Kenny Grullón, Verónica López y Miguel Lendor que con sus interpretaciones del rey, la reina y el duque traen la hilaridad a escena, los momentos entre López y Lendor son sencillamente magníficos.
El trío de villanas conformado por Laura Leclerc y Yelitza Peña Sanlley como las hermanastras y María Castillo como la madrastra es la mezcla perfecta de crueldad, ridiculez y redención. Las tres logran transiciones perfectas entre los distintos matices, que además de todo deben ser caricaturizados, de sus personajes. Leclerc y Peña son jóvenes con mucha experiencia y conocen muy bien lo que funciona arriba de las tablas su interpretación no tiene fallo alguno. María Castillo es teatro, es una actriz y directora que ha dedicado su vida a trabajar para el público y logra una caracterización de una madrastra perfecta, que transmite especialmente a los niños todo lo necesario para que conozcan a profundidad el personaje y sus razones.
Waddys hace un excelente manejo de su voz dando vida a Boquischulis, mientras que Ernesto López hace una excelente labor manipulando la marioneta y haciéndose casi invisible en escena. Por otro lado es importante destacar también la participación de Paula Hernández Ferry como uno de los ratoncitos, esta niña nació para estar delante del público, sus interpretaciones son siempre pulidas, exactas, calculadas, como no muchos actores de más edad lo logran, excelente la labor de esta pequeña actriz de gran talento.
Javier Grullón en su rol del príncipe convence, emociona y encanta. Su control en escena lo hacen orgánico, creíble. Una vez más demuestra su talento entrándose en zapatos totalmente diferentes a sus otros personajes y haciéndolos suyos en el escenario. Convenciendo a miles de personas de sus alegrías y sufrimientos. Tal como lo había expresado este musical representaba un reto vocal y lo supera con éxito, su voz transmite, y mucho, teniendo dos momentos cumbres en escena: el canto luego de que pierde a Cenicienta y la canción que comparte con su padre tanto en la realidad como en la ficción.
Por su lado, Sharlene Taulé demuestra que es una belleza que sirve de carátula para un enorme talento. Su dulzura, delicadeza y armonía la transforman en una princesa, en el sueño de toda niña y en el primer de amor de cualquier niño (y no tan niño). Su sola presencia en el escenario lo transforma, para convertirse en el reino de Sharlene. Una voz suave, llena de colores es el complemento perfecto de las canciones. Es un encanto natural sumado a un talento sin igual de una carrera que sólo puede ir hacia arriba.
Los recursos técnicos de este musical son un testimonio de trabajo en equipo, responsabilidad y compromiso. Isadora Bruno presenta una coreografía fluida, llena de gracia y adecuada a la época. Fidel López logra una escenografía sencilla, pero imponente, sin nada que le falte o le sobre, simplemente perfecta en combinación con la iluminación de Enmanuel Ferry y Bienvenido Miranda. Hochi Asiático combina arte y diversión en unos trajes lleno de detalles que ayudan a completar toda la magia. Por último la música de Cenicienta fue realmente lo que nos dejo sin aliento, cada nota encierra una gota de fantasía, se nota la dedicación detrás de las mismas y confirma una vez más el abundante talento del maestro Amaury Sánchez.
Momentos especiales hay muchos, pero nada nunca se comparará con ver la transformación de Cenicienta utilizando la técnica de teatro negro, mejor imposible, cada movimiento fríamente calculado se combina para dar paso a la creación de verdadera MAGIA en el escenario. Los ojos brillosos y bocas abiertas de los niños y adultos así lo confirman. Otras escenas muy bien logradas son el baile de Kin Kin y Kon Kon, el Gran Baile Real y por supuesto el rap de las villanas.
Que orgullo, que felicidad…ver Cenicienta montada de una forma tan especial es nuestro Teatro Nacional nos deja sin aliento. El esfuerzo se recompensa con aplausos, y por eso el público premió al equipo detrás de todo esto al final de la función con una lluvia de ovaciones. Es como dijo una amiga a la que quiero muchísimo: “Cenicienta me hizo querer soñar otra vez”.


Excelente!!! Muy justo el escrito con Cuché. Sencillamente se la bufió en el escenario. No me imagino a la Cenicienta sin el hada madrina.
GRACIAS! uao! que emoción!!!!!
Pedro, gracias por visitarnos.
Cuché, de verdad te lo mereces!!!! Excelente trabajo!!! Como siempre
Jose Rafael muchas gracias por tu hermoso comentario sobre este esfuerzo de muchos pos de creer en nuestra gente, ha sido uno de los trabajos mas hermosos recopilados en este proyecto, y creeme que hemos leido en estos largos 10 montajes muchas cosas buenas.
Gracias por dedicarnos tu tiempo visitando el teatro para evaluar de una manera tan digna este esfuerzo,
Mil gracias una vez mas!!!
Yanira Ferry
Yanira,
Para nosotros es un motivo de felicidad poder presenciar este tipo de propuestas y poder difundirlas por este medio.
Un Abrazo,
José Rafael