La puesta en escena de Blancanieves es un montaje de calidad y lleno de talento. Hacer teatro para niños no es fácil, hay que cautivar su atención por hora y media, lograr que entiendan el desarrollo de la trama y transmitirles un mensaje que sea adecuado para todas las edades. Este montaje cumple al 100% dos de estas condiciones y casi logra la tercera.
Otro elemento importante de cualquier puesta en escena infantil es la capacidad de los actores de desdoblarse y caricaturizarse a sí mismos sin caer en la ridiculización. En este sentido el elenco de Blancanieves logra alta calificaciones. Carolina Rivas y Cecilia García brillan en el escenario, para ambas es la primera vez haciendo este tipo de teatro, y desde su primera intervención el público entiende sus roles a cabalidad. Vocalmente son insuperables y esto lo demuestran con las canciones “A Limpiar” y “Quién es la más bella” respectivamente. Definitivamente dos verdaderas divas al nivel de Idina Menzel y Patti LuPone.
Por otro lado, el elemento cómico de la obra, los siete enanitos son sencillamente geniales. Desde el esfuerzo físico y coordinación que conlleva su actuación de rodillas hasta la química entre ellos en el escenario, hacen que toda la audiencia anhele sus intervenciones. Cada uno con marcada personalidad lo transmite en el tono y modulación de sus voces sin aparente esfuerzo logrando así la credibilidad necesaria para que incluso los adultos se adentren en la historia. Irving Alberti, Javier Grullón, Josué Guerrero, Frank Ceara, Vladimir Acevedo, Enrique Qualey y Miguel Lendor deben sentirse orgullosos del trabajo desempeñado. Interpretando al príncipe está Werner Schultz quién en la función del sábado logró mejor empatía con el público en su primera aparición que en la segunda, dónde el icónico beso final pasó casi desapercibido. Esto último pudo haber recibido un tratamiento diferente jugando con las luces y el sonido para dirigir la atención hacia ese momento tan esperado.
La coreografía de Alina Abreu es excelente, sin desperdicios, se nota la preparación e intención de cada movimiento, de cada entrada y salida. Una coreografía que respeta los estilos más tradicionales del teatro musical y añade toques de distintos estilos que enriquecen el trabajo final. La escenografía de Fidel López por igual impresiona, haciendo más fácil la inmersión en este cuento de hadas.
La letra y música llega de la mano del veterano Frank Ceara, con los arreglos de Pengbian Sang, juntos producen una banda sonora bien acabada, pensada para este tipo de montaje y que tiene esa magia y originalidad de las historias infantiles. Son fácilmente marcados los leitmotivs siendo tres: Blancanieves/príncipe, reina malvada y enanitos, lo que ayuda a los niños en el proceso de entender la historia e intención de cada personaje.
En cuanto al libreto basado en el cuento original de los hermanos Grimm se respetan los elementos principales de la trama con algunas libertades creativas que aportan al desenvolvimiento del espectáculo. Quizás una de las quejas mayores por parte de padres e hijos por igual es la falta de un final para la villana y es aquí donde no se completa el mensaje, si bien es cierto el amor triunfa sobre el mal, ésta no recibe castigo por sus acciones y más luego de tener una línea tan fuerte como “A los enemigos hay que matarlos”. Este es un detalle de fácil solución que solamente agregaría unos cinco minutos al espectáculo.
La dirección de Enrique Chao como siempre con buen desenvolvimiento y aprovechando al máximo el talento de su equipo. Las luces con muy buen manejo y aportando mucho a la creación del ambiente en general. Así como un excelente diseño de vestuario, colorido y bien elaborado.
Blancanieves es una gran producción de la mano de Fidel López y Alina Abreu, al más puro estilo mágico de los cuentos de hadas, como siempre es una lástima que sólo pueda verse dos fines de semana en escena ya que las dos funciones extras del domingo demuestran que existe un público ávido de este tipo de propuestas. Ojalá pueda reponerse en el futuro y que las personas puedan disfrutar de la calidad y profesionalismo de esta obra de teatro musical.







