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Review: RENT

Escena de RENT. Tomada de listindiario.com

Las emociones se amontonan mientras tratamos de escribir este review sobre “RENT”. Todo aquel que es artista o tiene el alma de uno sale de la sala Máximo Aviles Blonda con las emociones a flor de piel y el corazón latiendo al ritmo de las últimas notas de “Solo existe hoy”. Sin lugar a dudas el equipo encabezado por Carolina Rivas, Luichy Guzmán, María Castillo y Nadia Nicola le ha regalado al pueblo dominicano la propuesta de teatro musical más emotiva y cautivadora de los últimos tiempos. Quizás sea únicamente comparable con el otro hijo de este equipo, “Los Miserables”, que se presentó en el 2008 en el Teatro Nacional.

Si algo queda claro es que “RENT” encanta, enamora e hipnotiza a los que sin prejuicios, sin ataduras y sin pretextos se dan cita en Bellas Artes a presenciar la vida de 8 jóvenes neoyorquinos que luchan por vivir, por disfrutar la vida a pesar de las precariedades y descubrir quienes son y que quieren de la vida, mientras 4 de ellos viven con el virus del SIDA. Todo esto dentro del marco musical que creó Jonathan Larson hace casi ya 20 años basándose en “La Bohème” de Puccini. “RENT” es una obra magistral, premiada por el Tony y el Pulitzer, que incluye frases como “Lo opuesto a la guerra no es la paz, sino la creación…” y “Si vives en América al final de este milenio ser es tener”.

El elenco mejor no puede ser. Javier Grullón interpreta a Mark “el cineasta que no puede ver” y demuestra su talento sacando a flote la soledad y vulnerabilidad del personaje en cada escena, y manteniendo el enlace como narrador y espectador de la historia de sus amigos. Héctor Aníbal brinda a un Roger “el músico que no puede oír” aterrorizado por su pasado y temeroso del futuro con una fuerza tremenda. Tony Almont encarna a un Collins que desgarra con la interpretación de “Te abrigaré” (Reprise). La otra mitad de Collins, Ángel es llevado a escena por Frank Francisco un rostro nuevo en los escenarios locales, pero con amplia experiencia y preparación que demostró entrando en los zapatos de unos de los personajes más queridos y empáticos del musical de forma orgánica y sincera. Carolina Rivas es Mimi, y su talento queda expuesto en más de una forma inmediatamente entra escena, baile, canto y actuación son disciplinas que maneja al dedillo y es un deleite verla en el escenario. Laura Leclerc con su Joanne demuestra la potencia de su voz, pero sobretodo la capacidad de desdoblarse ante cualquier reto actoral. Stephanie Fatule se convierte en la neurótica Maureen manejando un monólogo extenso y efectivo, que se convierte en una de las escenas más memorables de la noche y dominando a la perfección los matices de su personaje. Juan Luis Espinal completa el grupo de 8 interpretando a Benny, el amigo/enemigo, que provoca la discordia en el grupo y que al mismo tiempo solo busca superación personal. Con este rol Juan Luis demuestra una madurez que solo es posible a través del trabajo y dedicación en el desarrollo de sus personajes y obtiene una de sus mejores interpretaciones a la fecha.

El ensemble lo completan José Julio Sánchez, Zeny Leyva, Héctor Matías, Nairoby Duarte, Manny Cruz, Josue Guerrero y Akari Endo quienes complementan los coros y tienen breves apariciones como solistas donde capturan la magia de esos pequeños detalles que hacen grande a “RENT”.

Los detalles técnicos están muy bien. La escenografía de Juan de la Cruz Blanco y el vestuario y estilismo de Reading Pantaleón son fieles a los requerimientos del musical. La dirección musical de Luichy Guzmán sin desperdicios. La dirección de María Castillo regia, limpia, visceral. La coreografía de Carolina Rivas eficiente y emocionante. La dirección vocal de Nadia Nicola impecable, sacando lo mejor de cada intérprete. Y el diseño de luces de Bienvenido Miranda muy adecuado, aunque en la ejecución los cue, especialmente de los reflectores, se pueden precisar mejor.

“RENT” es una propuesta completa que promete entrar en el espectador como una obra musical y terminar siendo toda una experiencia de vida. Como siempre pena que el mercado solo permita unas cuantas funciones. Montajes de esta categoría y con el nivel de este equipo que lo está dejando todo en escena cada noche deberían permanecer por meses en la cartelera.

Todo el que no ha tenido la oportunidad de ver este espectáculo TIENE que ir este próximo fin de semana a Bellas Artes a disfrutar a plenitud del mismo. La boletas están a la venta en itickets.do, Bellas Artes y Palacio del Cine.

Definitivamente RENT nos enseña a vivir…

“There’s only us

There’s only this

Forget regret

Or life is yours to miss

No other road

No other way

No day but today

There’s only now

There’s only here

Give in to love

Or live in fear

No other path

No other way

No day but today…Solo existe hoy…”

Review: Dreamgirls

Hacer teatro no es fácil. Requiere disciplina, talento y dinero, y en nuestro país solo gozamos de las dos primeras. El teatro sin el apoyo de los patrocinadores y muchas veces sin el respaldo del público debe acudir a la creatividad y a sus talentos para lograr una puesta en escena convincente y entretenida. Tal es el caso de “Dreamgirls”, donde el maestro Amaury Sánchez y su equipo se la juegan para llevar a escena una propuesta completa que logre satisfacer al público.

Bajo la extraordinaria labor de dirección de María Castillo un grupo de actores asume con credibilidad y garra sus personajes para llevar al público detrás del telón y que sean testigos del nacimiento de una, o quizás dos estrellas, las divas Deena Jones y Effie White. Stephanie Fatule convence con su interpretación de la primera, mientras que Cristal Marie hace muestra nuevamente de un gran talento para el canto y revela sus dotes de actriz hasta el momento desconocidos con una interpretación madura, desgarradora y orgánica de Effie White, logrando una ovación de pie al final del primer acto con su interpretación de “No me marcho” (And I’m Telling You). Mariele Ferreira también se destaca con su voz potente y momentos bien logrados como la última escena junto al personaje de Jimmy Early. Por otro lado, Héctor Aníbal, Waddys Jáquez y Orestes Amador como veteranos de las tablas y los jóvenes Vicente Santos y Carlos Quezada, dan vida a sus personajes más allá del teatro, acercando al público un poco más a la triste realidad que viene acompañando a la industria musical por décadas: traición, vicios y negocios oscuros son el trasfondo que da base a estos actores para realizar su trabajo. Karla Fatule se une al elenco a poco más de la mitad del espectáculo con un rol breve en cuanto a intervenciones, pero logrado con gracia y credibilidad.

Este musical se crece con el excelente vestuario de José Alexis Vázquez y María Luisa Reynoso quiénes diseñaron todo un mundo de estilos y colores acorde al tiempo y espacio de la historia. La escenografía de Fidel López utiliza muy bien el recurso para simular el frente y el detrás del escenario, en especial durante el primer número. También se apoya en las proyecciones para ambientar distintos momentos del espectáculo. Y por último, Elizabeth Crooke con su coreografía presenta un conjunto de movimientos conocidos de la época que cumple con el cometido.

“Dreamgirls” es una producción que en general atrapa al público desde el primer instante. Con números musicales de primera, un libreto sin desperdicios y un equipo de producción y elenco que se ha entregado en cuerpo y alma al proyecto el público tiene aseguradas casi dos horas y medias de drama, música y entretenimiento.

Las boletas para las funciones de hoy domingo y el próximo fin de semana están a la venta en Uepa Tickets, Moviemax, La Sirena y Travelwise.

Review: Blancanieves

Cecilia García y Carolina Rivas en sus personajes.

La puesta en escena de Blancanieves es un montaje de calidad y lleno de talento. Hacer teatro para niños no es fácil, hay que cautivar su atención por hora y media, lograr que entiendan el desarrollo de la trama y transmitirles un mensaje que sea adecuado para todas las edades. Este montaje cumple al 100% dos de estas condiciones y casi logra la tercera.

Otro elemento importante de cualquier puesta en escena infantil es la capacidad de los actores de desdoblarse y caricaturizarse a sí mismos sin caer en la ridiculización. En este sentido el elenco de Blancanieves logra alta calificaciones. Carolina Rivas y Cecilia García brillan en el escenario, para ambas es la primera vez haciendo este tipo de teatro, y desde su primera intervención el público entiende sus roles a cabalidad. Vocalmente son insuperables y esto lo demuestran con las canciones “A Limpiar” y “Quién es la más bella” respectivamente. Definitivamente dos verdaderas divas al nivel de Idina Menzel y Patti LuPone.

Por otro lado, el elemento cómico de la obra, los siete enanitos son sencillamente geniales. Desde el esfuerzo físico y coordinación que conlleva su actuación de rodillas hasta la química entre ellos en el escenario, hacen que toda la audiencia anhele sus intervenciones. Cada uno con marcada personalidad lo transmite en el tono y modulación de sus voces sin aparente esfuerzo logrando así la credibilidad necesaria para que incluso los adultos se adentren en la historia. Irving Alberti, Javier Grullón, Josué Guerrero, Frank Ceara, Vladimir Acevedo, Enrique Qualey y Miguel Lendor deben sentirse orgullosos del trabajo desempeñado. Interpretando al príncipe está Werner Schultz quién en la función del sábado logró mejor empatía con el público en su primera aparición que en la segunda, dónde el icónico beso final pasó casi desapercibido. Esto último pudo haber recibido un tratamiento diferente jugando con las luces y el sonido para dirigir la atención hacia ese momento tan esperado.

La coreografía de Alina Abreu es excelente, sin desperdicios, se nota la preparación e intención de cada movimiento, de cada entrada y salida. Una coreografía que respeta los estilos más tradicionales del teatro musical y añade toques de distintos estilos que enriquecen el trabajo final. La escenografía de Fidel López por igual impresiona, haciendo más fácil la inmersión en este cuento de hadas.

La letra y música llega de la mano del veterano Frank Ceara, con los arreglos de Pengbian Sang, juntos producen una banda sonora bien acabada, pensada para este tipo de montaje y que tiene esa magia y originalidad de las historias infantiles. Son fácilmente marcados los leitmotivs siendo tres: Blancanieves/príncipe, reina malvada y enanitos, lo que ayuda a los niños en el proceso de entender la historia e intención de cada personaje.

En cuanto al libreto basado en el cuento original de los hermanos Grimm se respetan los elementos principales de la trama con algunas libertades creativas que aportan al desenvolvimiento del espectáculo. Quizás una de las quejas mayores por parte de padres e hijos por igual es la falta de un final para la villana y es aquí donde no se completa el mensaje, si bien es cierto el amor triunfa sobre el mal, ésta no recibe castigo por sus acciones y más luego de tener una línea tan fuerte como “A los enemigos hay que matarlos”. Este es un detalle de fácil solución que solamente agregaría unos cinco minutos al espectáculo.

La dirección de Enrique Chao como siempre con buen desenvolvimiento y aprovechando al máximo el talento de su equipo. Las luces con muy buen manejo y aportando mucho a la creación del ambiente en general. Así como un excelente diseño de vestuario, colorido y bien elaborado.

Blancanieves es una gran producción de la mano de Fidel López y Alina Abreu, al más puro estilo mágico de los cuentos de hadas, como siempre es una lástima que sólo pueda verse dos fines de semana en escena ya que las dos funciones extras del domingo demuestran que existe un público ávido de este tipo de propuestas. Ojalá pueda reponerse en el futuro y que las personas puedan disfrutar de la calidad y profesionalismo de esta obra de teatro musical.

Review: Chicago

 

Afiche de Chicago

 

En más de un centenar de teatros y en miles de ocasiones se ha presentado el musical “Chicago”, pero de seguro muy pocas han sido como la presentada ante el público dominicano el pasado viernes. Celebrando su décimo montaje musical el maestro Amaury Sánchez planificó lo que sería un espectáculo sin desperdicios y con un toque de originalidad sutil, pero esencial para su presentación en nuestro país y sobretodo en estos tiempos.

Frases mordaces, bailes sensuales y un equipo humano que le da vida al material son los elementos que hacen de “Chicago” una delicia para el espectador. Pocos minutos adentrados en la historia se nos presentan los detalles necesarios para entender todo lo que se desencadenará por las próximas dos horas: Asesinatos, mentira, engaño y corrupción se adueñan de las tablas para hacer una crítica aguda y ácida al sistema penal (no importa el país) y a la sociedad que lo tolera y celebra.

La coreografía original de Elizabeth Crooke, respetando el estilo Fosse es impecable, ágil, sensual, dinámica y ejecutada a la perfección por todos y cada uno de los bailarines quienes la dominan y presentan cautivando a todo el público. La dirección de la maestra María Castillo se nota en cada gesto, cada frase y entonación de los actores. Logra del equipo excelentes resultados y presenta una puesta en escena limpia, cuidada y precisa.

Denise Quiñones asume con ímpetu el rol de Velma Kelly, un papel que demanda de mucha garra y dominio del escenario. Se le ve concentrada, segura y muy profesional. Para muchos fue la primera sorpresa de la noche al ver su dominio en las disciplinas que componen el teatro musical. Su mejor momento es “Creo nada más en mí” a dúo con Carolina Rivas.

Rivas es una estrella en todo el esplendor de la palabra. Posee un manejo total del escenario y del público. Conoce a la perfección qué le funciona y qué no, aunque casi todo le funciona. Juega con las tablas con la ilusión de niña, pero con el respeto de adulta. Es de aquellas personas premiadas con “el talento de ser talentosa”. Su voz, baile y actuación borran a la actriz del escenario y te dejan con la mismísima Roxie Hart en persona.

Héctor Aníbal Estrella no es un extraño en este tipo de espectáculo. De hecho, ya ha acompañado al maestro Sánchez en algunas de sus producciones pasadas. Su interpretación de Billy Flynn es muy sincera, se nota el empeño por llenar lo zapatos de un papel vital dentro del montaje y lo hace con muy buenas calificaciones.

Por último, Frank Perozo representa la segunda grata sorpresa de la noche. Como actor ya ha probado tener escuela y ser un profesional del área, pero como él mismo lo ha expresado en múltiples ocasiones: “el teatro es otra cosa” y el asumir este compromiso puede ser riesgoso para algunos. En el caso de Frank es todo un éxito. Su carisma se pone de manifiesto en un personaje cuyo principal objetivo es lograr empatía, además de que demuestra ser muy buen cantante y robarse los aplausos con la interpretación de “Señor Celofán”.

En este elenco no hay desperdicio. Javier Grullón, Ernesto Báez, Martha Guerrero y Lidia Ariza hacen gala de su experiencia e histrionismo en sus roles breves, pero nunca cortos, pues en cada segundo en escena conquistan hasta la última butaca del balcón.

“Chicago” es una propuesta completa apoyada de recursos técnicos vanguardistas que le suman a la propuesta del elenco. La escenografía de Fidel López, sencilla y efectiva, logra gran vistosidad con las luces de Bienvenido Miranda y Carlos Sousa. El sonido de Sorribas muy bueno y  el vestuario bastante llamativo de José Alexis Vázquez y María Luisa Reynoso.

Este espectáculo musical es testimonio de calidad, esfuerzo y respeto por el público. Elementos que la dupla Amaury Sánchez/Yanira Ferry manejan a la perfección y que tanto buenos resultados les ha brindado. El musical continua este fin de semana en la sala principal del Teatro Nacional con boletas a RD$1,2000.00 platea y RD$800.00 Balcón.

Review: Esperanza

 

Esperanza y Manuel

 

La idea de un musical con la letra y música de Juan Luis Guerra era hasta hace unos meses el santo grial de productores y libretistas en el país, un sueño que muchos anhelaban, cada uno con una visión particular del trabajo del maestro y sus canciones. “Esperanza” es tan sólo una muestra del rango con el que se puede trabajar alrededor de la obra de Juan Luis Guerra que será escuchada por décadas y décadas.

La noche comienza íntima, tímida, en la verdadera naturaleza de nuestra isla; el campo, y con una coreografía magistral de Isadora Bruno, el cerebro detrás de este proyecto, el público es introducido en la historia de esta pareja apenas siendo niños y viviendo el más puro de los amores, interpretados por Priscilla Maltés y Joaquín Ruiz que nuevamente demuestran hacia dónde va nuestro teatro musical en manos de este talento surgiente.

A medida que se va desarrollando el primer acto el guión de Giovanna Bonnelly aprovecha para descubrir ante los presentes un banquete de personajes: Cibao (Juan Luis Espinal), Baní (Milton Cordero, Lechuga), la China (Akari Endo), el Americano (Luis Marcell Ricart), Elena (Laura Leclerc), Angélica (Nashla Bogaert).  Todos encarnados con humor y naturalidad. Cabe resaltar el trabajo de Juan Luis Espinal, Laura Leclerc y Nashla Bogaert, cada uno de estos jóvenes actores encarnan sus roles de manera orgánica, sintiéndose a gusto en el escenario e invitando al público a más de una carcajada. Completan este elenco Nuryn Sanlley, Frank Ceara, Gnómico, Josue Guerrero, Omar Ramírez y María Graciela de García con personajes cortos, pero efectivos.

Por supuesto, también tenemos las parejas protagónicas Manuel y Esperanza (Marel Alemany y Ana Féliz) y Baldemiro y Rosalía (Tony Almont y Laura Rivera). El talento vocal de este cuarteto está más que demostrado en su trayectoria artística y cada uno desempeña su papel con los nervios de esa primera vez, pero con la entereza y responsabilidad de entregar un trabajo de calidad al público. Uno de sus mejores momentos como equipo lo brindan con la interpretación de “Cuando te beso”. Marel con su personaje se luce en sus momentos a solas en el escenario con “Cancioncita de amor” y “Señales de humo”. Ana Feliz transmite dulzura, amor, esperanza, es el casting perfecto para el personaje que le tocó encarnar, su versión de “Coronita de Flores” demuestra su versatilidad vocal y su fuerza interpretativa. Por su lado, Laura Rivera luce justa y vocalmente extraordinaria en su rol como la mejor amiga de Esperanza y novia de Baldemiro, cuando canta “Burbujas de amor” da testimonio de por qué su voz sigue siendo una de las favoritas del público. Y Tony Almont, el rey de la noche, que puede haber encontrado en el teatro musical una nueva disciplina para jugar y explorar. Como Baldemiro, Tony es natural, cómico, introspectivo y domina el género con una facilidad increíble, tiene bajo sus hombros un personaje de múltiples facetas  que se roba la atención del espectador desde que entra a escena, definitivamente una de las mayores sorpresas del espectáculo y el ejemplo perfecto de lo entregado a su arte que es Almont.

El guión de Giovanna Bonnelly es dinámico, divertido y fluido. Se apoya de saltos en el tiempo para contar esta historia de amor e incorpora de la mejor manera las canciones y letras de Juan Luis Guerra. Es un retrato de la cotidianidad dominicana, pero sobretodo de sus raíces tantas veces olvidada, ese campo que nos ve nacer y muchas veces emigrar en busca de mejor vida. Sus personajes son moldeados en torno a los protagonistas, cada uno tiene su función y su introducción en cada momento es efectiva. Con un segundo acto mucho más fuerte que el primero Bonnelly supo hacer uso de los elementos del montaje, dónde se destaca la parte final con la pantalla.

A nivel de diseño escenográfico, de luces, vestuario y animación se nota la dedicación de cada diseñador. Giselle Madera muestra una escenografía sencilla y estilizada. Hjalmar Gómez juega con la luces para reforzar las intenciones y requerimientos de cada escena. Carla Carbonell se luce en los vestuarios, en especial los del personaje de Esperanza quien luce hermosa en cada cambio. Y Ana Díaz aportó quizás el elemento más complejo, pues resulta una novedad dentro del teatro musical dominicano de la que se tiene pocas referencias, la utilización de una escenografía virtual, donde las ilustraciones y animaciones juegan con las emociones, música y delimitación del tiempo.

El trío dinámico de Isadora Bruno (Productora y coreógrafa), Laura García Godoy (Dirección teatral) y Janina Rosado (Directora musical) alcanzó excelentes niveles con el equipo humano que forma el elenco de cantantes, actores, bailarines y músicos logrando lo mejor de cada uno. La banda de 440 como siempre al más alto nivel, aun habiendo regresado apenas unas horas antes de Shanghai.

Detalles que de seguro serán corregidos luego de esta primera función: el sonido de la banda y los micrófonos que en momentos competían uno con el otro, los cue de las luces y la escenografía y el trabajo con los coros que a lo mejor por el mismo problema de sonido a veces no llenaba o se sentía incompleto.

En general, “Esperanza” sigue la línea de “Cenicienta” y “I Love RD” de poco a poco ir creando las bases de un teatro musical dominicano con repertorio, con nuestra riqueza antropológica y con la explotación de nuestros ritmos. Exhortamos a no dejar de apoyar esta propuesta llena de esa magia que envuelven a las canciones del maestro Juan Luis Guerra, pero que tiene también el corazón de más de 50 personas que lo están entregando todo para contar una historia de amor y perseverancia.

¡“Esperanza” comienza y termina como una poesía al campo dominicano y sus bondades!

Review: I Love RD

"I Love RD"

República Dominicana es ritmo, espontaneidad y alegría. Factores captados a la perfección por Antonio Melenciano en la obra musical “I Love RD”. Apoyándose en los personajes característicos de nuestra sociedad, en situaciones jocosas y en un historia de amor muy particular Melenciano logra ganarse la atención del espectador y mantenerlo entretenido por poco más de dos horas.

El montaje es fluido, es un retrato de lo cotidiano llevado al teatro. Mientras cada personaje se introduce o le da la bienvenida a Nancy, la dominico-canadiense que llega a la pensión, el público tiene la sensación de estar envuelto en medio de toda esta historia. El guión nos presenta una diversidad de personajes e historias para todos los gustos, el trabajo de Melenciano en las canciones es digno de reconocer se nota el esfuerzo empleado en la realización de las mismas por la estética y prosa de las letras. Caben resaltar “Media Isla”, “El Viejo Paco” y la bachata “Todo el ron” que bien pudiera ser tocada en las emisoras nacionales como un éxito más.

Las actuaciones están muy bien, pero a este grupo de actores tan diverso en edad y experiencia se le puede sacar mucho más pues talento y carisma hay de sobra. Sólo es necesario un poco más de concentración en el tiempo e intención de las líneas por parte de algunos de los miembros del reparto. En este sentido sobresalen Rosa Aurora López en el protagónico de Nancy, Verónica Rosa como Belkis, Katyuska Licairac en el papel de Mónica y Genji Endo como Neno cuyos papeles son asumidos con exactitud y de forma orgánica, permitiéndole a la comicidad del libreto lucirse.

Otros que se destacan son el experimentado Jorge Santiago con su rol del viejo Paco y las jóvenes Mavel Paulino, Sugeiri Cristian y Alejandra Valerio que en cortas participaciones logran despertar emotividad y ternura, en el caso de Santiago, y grandes carcajadas en el caso de las tres últimas.

La canción Villa Mella, dónde uno de los personajes cuenta la historia de sus orígenes, es tal vez el momento mejor logrado de la producción. El número es ágil, con una coreografía moderna y bien ejecutada. La intervención de Laura Angelina y María del Mar como el mismo personaje en diferentes estados de su vida ofrece un elemento interesante y sus voces elevan la canción a otro nivel. Para finalizar con un juego de percusión en vivo que sencillamente eriza la piel.

Por su parte Fidel López ofrece una escenografía funcional, una mención especial al ideólogo de poner la banda en el segundo nivel, las luces de Ernesto López juegan con la realidad y la fantasía creando ambientes acertados y el ánimo necesario para cada escena. La regiduría de Amaury Esquea estuvo muy bien ejecutada salvo algunos detallitos y el vestuario de Milagros Placencia y Benito Antonio cumple con las exigencias del montaje. El ensamble vocal y la dirección musical de Junior Basurto Lomba y Junior Figueredo logran una excelente combinación contribuyendo al buen desarrollo del trabajo de los actores.

En cuanto a la coreografía, a cargo de Yesselenny Marte, sólo se puede decir que es la mezcla perfecta de originalidad y ejecución. Esta joven coreógrafa ha demostrado su talento con un homenaje a nuestros ritmos y nuestra cadencia visible en cada uno de los pasos de los actores del musical. El trabajo grupal, que imaginamos fue trabajado en conjunto por Marte y Melenciano es preciso e interesante, además de demostrar la química del elenco. Esto se comprueba en la historia de la navidad y los carros públicos.

“I Love RD” es testimonio de que el talento no está sólo sobre las tablas (del cual hay mucho y que ya ha sido probado), sino que también detrás hay una generación ávida de contar su historia, de brindar sus pasos, de poner su granito de arena para que la industria musical no solamente importe trabajos del exterior, porque ya es tiempo de exportar y dar a conocer lo que estamos haciendo los dominicanos. Antonio Melenciano y su equipo han creado un espectáculo que deberá perdurar como un hito en las mentes de quienes lo vieron y será el lamento de quienes se lo pierdan.

Review: West Side Story

John Ortíz es Bernardo

En la mañana de ayer decía Javier Grullón en su cuenta de  Twitter (@JavierGrullon) que los nervios estaban a mil, nosotros le respondimos que la ausencia de nervios es ausencia de pasión. Y al parecer si había muchos nervios, porque lo que se transmitió en el escenario por parte de todo el elenco de West Side Story fue mucha pasión.

Apenas sonaban las primeras notas el telón subía para revelarnos un barrio cualquiera de New York, en él se presentaban la pandilla de los Jets y claramente nos mostraban su rivalidad con los Tiburones adentrándonos en la historia.

Basado en “Romeo & Julieta” este musical aboga por la paz mostrando lo que la violencia y el odio son capaces de hacer. El montaje logra con buen ritmo captar la atención del público; en los primeros cinco minutos se desarrolla una gran pelea entre los Jets y los Tiburones, unas escenas más tarde se conocen Tony y María y en sólo una canción nos convencen de su amor incondicional y al final del primer acto la primera de las tragedias asoma la cabeza para dejar al auditorio pasmado.

Una coreografía original del maestro Jerome Robbins es respetada casi al 100% por el maestro Carlos Veitía que se toma algunos permisos estéticos para presentar un trabajo muy bien acabado sobretodo en los movimientos de los puertorriqueños. Este juego coreográfico conocido como Jazz Lírico exige ligereza, precisión y estilo, condiciones que el elenco, en especial las pandillas, logran a la perfección. John Ortíz, Javier Grullón, Jorge de los Santos, Daniel Mejía, Lester Feliz, José Ozuna y el primer bailarín Maikel Acosta se destacan en su ejecución.

A nivel vocal las canciones de West Side Story exigen mucho de sus intérpretes; el tono, el tiempo y el estilo musical son complicados. Pero, los responsables en esta ocasión cumplen a cabalidad con su cometido, Laura Angelina y Eddy Manuel poseen un dominio completo de sus voces y los colores y matices que proyectan arrancan grandes aplausos del público. Angelina resulta muy convincente como María, enamorando con la inocencia y sencillez que caracteriza al personaje. Eddy Manuel por su parte es un buen “Romeo” valiente y apasionado, sus escenas con Miguel Lendor, quién hace de Doc con una interpretación magistral, resultan conmovedoras y creíbles. En los momentos que comparte con Laura Angelina algunas frases resultan un poco livianas, no obstante con su voz y carisma compensa obteniendo empatía por parte del público. Momentos claves de ambos son las interpretaciones que realizan de: “Algo vendrá” dónde Eddy Manuel cautiva y se lleva la ovación del público, “La noche, hoy” en la que ambos en pocos minutos transmiten un caudal de emociones y “Hay un lugar” con la cual logran incluso algunas lágrimas de los asistentes.

Por otro lado Ivanova Rodríguez asume el rol  de Anita, personaje que ha pertenecido a estrellas como Chita Rivera y Karen Olivo, y logra defenderlo con garra y entereza. Su actuación es fuerte, fluida y pícara tal como el personaje lo demanda. Sus mejores momentos los alcanza en las canciones “América” y “Un hombre así” donde hace gala de su voz e histrionismo.

Javier Grullón es un camaleón, heredó de su padre el talento y se ha encargado de perfeccionarlo y pulirlo. Su interpretación de Riff resulta real e incluso empática, sus movimiento coreográficos muestran su dominio del estilo y las interpretaciones de “Canción de los Jets” y “Cool” son testimonios de que su voz además de ser agradable tiene la capacidad de adaptarse al personaje y sus requerimientos.

Por último, John Ortíz encarna a un Bernardo con estilo, asume la coreografía de Robbins a la perfección y tiene buena química con su co-protagonista, Ivanova Rodríguez, sacando unas cuantas risas de los presentes con la picardía de ambos.

En la parte técnica todos los detalles están muy bien cuidados, la dirección musical del maestro Amaury Sánchez no tiene desperdicios, la escenografía de Fidel López transporta al NY de los 60’s y sus transiciones son fluidas. Las luces de Bienvenido Miranda y Enmanuel Ferry son el complemento perfecto a la escenografía de López como siempre sucede en las colaboraciones de los tres. El vestuario de Adolfina Lluberes es acertado y sencillo. El sonido de Sorribas tuvo unos cuantos inconvenientes que fueron casi imperceptibles. Y la dirección teatral de Bienvenido Miranda mantuvo el montaje fresco, movido y convincente.

West Side Story resulta ser una producción a la altura de sus antecesoras, merecedora del apoyo y el respeto del público y que tal como comentaba anoche la productora y actriz Nuryn Sanlley despierta el deseo de que las empresas dominicanas apoyen con más fuerza el teatro y la cultura que tanto lo necesita.

West Side Story es un viaje de dos horas y media a emociones complejas como el amor y la pasión que no se olvidará nunca y dará mucho de qué hablar.

Review: 40, El Musical en Madrid

Marquesina del Teatro Rialto Movistar

40, el musical es inolvidable. Aún recuerdo la emoción, la energía de esa noche. No estaba viendo una obra musical, andaba de fiesta con mis amigos. Esa es la sensación que imprime este musical español que conjuga más de 100 canciones que han sido grande éxitos de la música iberoamericana.

Eran las 7 de la noche y me encontraba en el metro de camino a lo que sería una noche muy especial, resulta que el elenco del musical “Hoy no me puedo levantar” visitaban a sus compañeros de 40, el musical y el lobby del teatro era una gran fiesta, además del tradicional DJ que toca grandes éxitos bailables de las últimas décadas los asistentes gritaban, bailaban y cantaban al compás de estas grandes canciones en compañía del elenco de visita.

El nombre viene de la emisora Las 40 Principales, creadora del espectáculo, y por eso las canciones que lo componen son éxitos que han ocupado diversos lugares en los conteos de esta estación.

La historia es muy original, Joaquín es nuestro narrador y nos cuenta poco a poco las vidas de sus amigos y sin darse cuenta la de él también. Una novia psicótica, un hombre con dudas, un germofobo, una rebelde sin causa y un amor que no está supuesto a ser son los elementos que se van entrelazando y desenredando a medida que avanza el montaje. Canciones como “A Dios le Pido”, “Bandido”, “Vivir sin Aire”, “Corazón Partido”, “Me Voy”, entre muchas otras entretienen por más de dos horas a los espectadores.

Una cabina de radio es el centro del escenario desde dónde salen plataformas del suelo y bajan puentes del techo que permiten a cada momento tener una mística muy especial. Es una escenografía ágil y versátil.

Los actores son espectaculares. Adrián Lastra conjuga, juventud y madurez en un personaje complejo, pero entretenido, Susan Martín es capaz de conmover con el simple hecho de entonar algunas notas en su privilegiada voz. Y Pablo Puyol, Armando Pita, María Blanco, Xavi Duch, Sandra Cervera y Gerardo González completan un elenco de ensueño que hace vibrar las tablas del Teatro Rialto Movistar todas las noches.

Tener la oportunidad de ver este musical es una experiencia imperdible. Inspira, entretiene y emociona. Cada noche el escenario del teatro se llena de música y color, pero son las gradas que se llenan de sentimientos a flor de piel. Ojalá algún día podamos ver en nuestro país una producción de 40, el musical, les aseguro no hay una fiesta igual.

Review: Chicago (En Madrid)

Marquesina del Teatro Coliseum de Madrid

Stage Entertaiment es una empresa Española con 10 años en el mercado que se dedica a la producción de musicales para exhibirlos en la Gran Vía, calle similar a Broadway que en el 2009 celebró su 100 aniversario, y también para mantenerlos en gira por toda España. Por una favorable cadena de sucesos estuvimos ahí cuando ambos (Stage y la Gran Vía) decidieron festejar sus cumpleaños con la puesta en escena de Chicago, ese clásico musical inspirado en dos asesinas de los años 40 y que por años lleva conquistando a audiencias alrededor del mundo.

Al principio pensamos sería un poco difícil acostumbrarse a canciones grabadas en nuestra mente en su idioma original, temíamos que al escucharlas en castellano y con el acento español, éstas perderían su magia. Por suerte fue todo lo contrario, presenciar este montaje tres días luego de su gran estreno fue maravilloso, las canciones cobraron nueva vida partiendo de su ADN original, era como estar presenciando un musical totalmente nuevo, pero que inevitablemente te resulta familiar. Desde que salieron a escena los bailarines haciendo gala de esa coreografía como sólo el maestro Fosse fue capaz de crear nos dimos cuenta que sería una noche memorable.

Seguido a esta introducción de baile subió a escena Natalia Millán encarnando a la seductora y peligrosa Velma Kelly. Su presencia en aquel escenario era majestuosa, cada movimiento calculado, cada expresión justa. La credibilidad que emite en su rol es asombrosa y su voz parece no necesitar ningún amplificador, apenas concluía su primer número  y ya tenía al público a sus pies.

Poco después entra Marcela Paoli en el papel de Roxie Hart. Esta actriz demuestra la dosis perfecta de estupidez y suspicacia como lo amerita el personaje. Definitivamente su reloj cómico está bien sincronizado y en escena no se le va a una. Una verdadera demostración de talento.

Para el papel de Billy Flynn estaba anunciado Manuel Bandera, pero la noche que fuimos en su lugar esataba Víctor González quién asume el papel con muy buena forma aunque su aspecto sea un poco juvenil para este rol.

En general, el montaje completo es sobresaliente, muy buenas actuaciones, muy buena música, excelente coreografía y sobretodo excelentes voces. Chicago es un musical emblemático y los Madrileños pueden estar orgullosos de tener una digna representación en su Gran Vía.

Review: Máscaras Light

El pasado jueves subió a escena en una función especial para la prensa y amigos la obra teatral “Máscaras Light”. Una reflexión actual, fresca y auténtica de “los acontecimientos que acontecen” (como dirían sus personajes) en nuestra sociedad. A través del humor y la música Lowensky Natera y Hamlet Bodden exponen una historia llena de verdades y que llaman a la interiorización del comportamiento social de nuestro país.

La obra que tiene como argumento un ventanal roto en la mansión de una adinerada familia del país ofrece un retrato a veces pintoresco, otras más realista, ambos acertados; de la realidad en que vivimos y nos relacionamos en nuestro país entre una clase social y la otra, pero también de cómo interactúan unos con otros dentro del mismo nivel socio económico. Estos jóvenes escritores logran encapsular una buena representación de cada uno de los personajes, incluso de aquellos que no llegan a escena y que sólo salen en los recursos audiovisuales, como es el caso de la familia Mejía Arboleda completa.

El montaje está dividido en nueve monólogos permitiendo a cada actor interpretar tres personajes. Tanto Lowensky Natera como Ivan Mejía demuestran su experiencia en las tablas al transformarse completamente en cada uno de sus personajes, logrando en sus voces cambios notables entre uno y otro, pero sobretodo adaptándose a los antecedentes y realidades de cada uno de estos para transmitir emociones claras. Un detalle que pudieran trabajar un poco más son las posturas y movimientos que realizan, pues pueden llegar a ser muy parecidos entre un personaje y otro en algunos momentos del montaje. Pero, a pesar de esto logran atrapar al público en las historias de sus entes de ficción. Por su lado Tatiana Rosario sorprende logrando desdoblarse completamente en voz, movimiento y comportamiento en sus tres personajes, sobretodo en el de Yoleidi y Rafaela, este último siendo su mejor interpretación de la noche al punto de estar casi irreconocible. En sentido general los tres actores aportan su talento para enriquecer el libreto de la obra y lograr una integración con el público.

En la parte técnica vale la pena resaltar el trabajo del director, Hamlet Bodden y la utilización del auditorio en distintas partes para contar la historia, el trabajo en Samuel Vargas en las caracterizaciones y así como la música muy bien lograda por Junior Basurto Lomba.

La obra sigue en escena este fin de semana en el auditorio Patrick Hughson del Domínico Americano y las boletas tienen un costo de RD$600.00 por persona. Les recomendamos se den una vuelta por allá, además reír un rato y descubrir el secreto de los Mejía Arboleda, también podrán disfrutar del talento joven de nuestro país.

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